Totes som valentes!!!

No ens cansarem de seguir lluitant, de seguir denunciant.. no ens cansarem de demanar una cosa TAN obvia com és el VOLER, o més ben dit, SER tractades amb respecte. Respecte com a persones, però sobretot, respecte com a dones.

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Passen els 25 de novembre, els 8 de març i totes son bones paraules i textos escrits amb totes les millors intencions. Però, en ple any 2022 encara HEM d’escoltar cada dia. SI, SI… cada dia!!!, agressions cap a nosaltres !! Ens escandalitzem, donem les nostres mostres de suport cap a les víctimes, i més i més i més.. bones paraules i bones intencions.. però no !!… No senyores i senyors.. no n’hi ha prou… Hem de poder transformar dia a dia, les bones paraules, les bones intencions amb FETS. 

És per això què, quan la nostra companya i veïna ens va venir a explicar el què li havia passat, no ens ho podíem creure. I més, quan ens va dir, tot decidida, que volia fer pública la seva història. 

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Volem aprofitar aquesta Tribuna Política per donar-li veu, perquè pugui explicar en primera persona els fets que li vàrem passar.

Os quiero explicar mi versión. 

Los hechos ocurrieron aquí en el pueblo y como en la mayoría de los casos, comenzaron con agresiones que hoy en día ya están normalizadas. Son “micro agresiones”: pequeños actos y situaciones violentas, pero ya tan normalizadas, que parecen hechos cotidianos, del día a día de la convivencia y parecen indetectables y justificables debido al comportamiento o a la situación que vive nuestra sociedad.

En esa época estaba manteniendo una convivencia con una persona, que para conseguir lo que quería, que era vivir en mi casa, se mostró como una persona que realmente no era. Simplemente, se trataba de un amigo que se encontraba en una situación difícil, y no me importó abrirle las puertas de mi casa. A la semana de estar conviviendo juntos, ya empezaron los malos tratos: -gritos, chantaje emocional, psicológico, económico, etc. Como yo sabía que el tiempo de estar en mi casa era limitado, porque habíamos hablado que era una cosa temporal, y motivada por el hecho de que él tenía una hija menor, no era consciente realmente de la situación que me estaba ocurriendo, del tipo de maltrato que me estaba acometiendo. Cuando empecé a ver que la situación era ya desagradable para mi, le dije que se había acabado el pacto y le pedí que se fuera de mi casa. Éste fué el detonante para que por primera vez fuera consciente de que sus actos no eran justificables y de lo que me estaba ocurriendo, de la situación en la cual me encontraba.  Fué entoncés, cuando sufrí la agresión sexual que decidió sobre mi cuerpo, alli fue cuando me sentí violada. No contento con eso, hizo uso una vez más del chantaje emocional, amenazándome que se iba a suicidar… Utilizando tambien el bienestar de su propia hija, a la que también le hizo participe de sus intenciones de suicidio. Y sabiendo que a mi, la situación de dicha menor me preocupaba, focalizó en ella más amenazas y agresiones verbales hasta que la situación me desbordó y llamé a la policía. Tan pronto acudieron a mi casa, también les agredió. Toda la situación parecía surrealista, no me podía creer que me estuviera ocurriendo esto a mí. Que estuviera pasando en mi propia casa. 

Durante varias semanas, no pude salir a la calle. En mi cabeza sólo se repetían los hechos una y otra vez, e intentaba buscar respuestas a todas las preguntas que no alcanzaba responder.

Hubo un juicio rápido y le condenaron a 4 meses, con una orden de alejamiento hacia mi persona por un periodo de un año. 

  1. No ha pisado la prisión, se le convalidó la condena por trabajos sociales a la comunidad. Este es el precio que se paga hoy en día en nuestro país por agredir a una mujer. 

Pero pronto acabará el periodo de la orden de alejamiento. ¿Qué representa qué debo hacer? El miedo, la vergüenza, la rabia, etc. me ha tenido cerrada en casa. Me he sentido víctima, me he sentido culpable, me he sentido avergonzada, he sido agredida. Y no, no puedo ver ni creer, como mi vida ha cambiado tanto, des del día que decidí ayudar a un amigo, des del día que decidí dejarlo entrar en mi casa. Por este motivo, he decidido compartir mi historia. Que la gente también tuviera mi versión. Por qué, esta es otra historia: cuando te agreden y te encierras en casa, por lo dicho: miedo, vergüenza, culpabilidad, etc. y de pronto, te enteras qué, amigos en común tienen otra versión de los hechos. La rabia, la impotencia, crece y crece. Haciéndote sentir más débil, más vulnerable y hasta, haciéndote sentir culpable. Sí, en estas situaciones, tu mente es capaz de llegar a justificar las acciones del agresor. 

Pero gracias a la ayuda de mi familia, de mis amigos, he podido darme cuenta de lo que estaba ocurriendo y me han dado fuerzas para afrontar los hechos.

También, quiero dar las gracias a los servicios sociales del Ayuntamiento y a la policía local. Se han volcado y preocupado en todo momento, haciéndome sentir apoyada y que no estaba sola. 

Por favor, no dudéis ni un minuto en detectar las amenazas. No justifiqueis hechos que os hagan sentir mal. No os sintáis culpables por el mal trato que estéis recibiendo. Buscad ayuda: amigos, familia… Y no, no dudéis en contactar con los servicios sociales. No os de vergüenza, no os ocultéis, no os guardéis los malos tratos para vosotras. Cualquier micro agresión es injustificable. ¡No permitas que te lo hagan!. Denuncia. No vivas con miedo.

Este es uno de los motivos por los cuales he decidido hacer pública mi historia. De manera anónima, sí. No estoy preparada aún, para que la gente me apunte con el dedo por la calle. Pero sí que quería compartir mi historia con vosotras, por qué no dejéis que nadie os trate mal. Tenemos que acabar con los abusos y con las agresiones ya.

Des de la CUP Potaroja volem agrair a la nostra companya i veïna per la valentia demostrada i animar a totes a seguir les seves pases. 

ENS VOLEM VIVES I NO ESTEM SOLES.