Falta de código ético

En 2015, Alternativa per Castellbisbal se presentaba a las elecciones municipales con un decálogo de buenas prácticas y compromisos de transparencia con el argumento de criticar de manera sucia al resto de partidos que habíamos gobernado en el Ayuntamiento. Insinuaba que los que gobernábamos en ese momento, entre otras cualificaciones, éramos corruptos y una agencia de colocación de gente afín al partido.

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A día de hoy, ya no es posible encontrar ese decálogo en su web. Puede que por una cuestión de flagrante incumplimiento tras otro de las buenas prácticas con las que vendieron su candidatura.

La más reciente, una actuación más que añadir a su incompetente gestión, ha sido que la actual regidora de recursos humanos, Gemma Margarit, ha realizado contrataciones para el Ayuntamiento sin contar con los técnicos municipales, lo que supone una contratación a dedo (por respeto a la privacidad de las personas contratadas, reservaremos su identidad y el puesto de trabajo afectado). Este hecho se ha visto reflejado en un informe desfavorable que ha emitido el cuerpo técnico alegando que no se han seguido los procedimientos adecuados durante el proceso de selección. La gravedad de la situación no solo implica a la regidora, también al equipo de gobierno, especialmente al alcalde, el señor Joan Playà, que además de ser consciente en todo momento del suceso, ha sido partícipe directo del proceso de selección.  

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Con este suceso queda demostrado su descaro e hipocresía al dejar en palabras de campaña unos principios éticos que no han sido capaces de mantener durante su gestión al frente del Ayuntamiento. Del mismo modo también, les recordamos que durante el mandato anterior propició la ruptura de coalición de gobierno con Esquerra Republicana al destaparse una situación similar a la que se acaba de producir. Parece que estando Alternativa en el poder, los casos de malas prácticas no dejan de repetirse.

Su falta de coherencia y liderazgo es una muestra de su desinterés por los asuntos municipales. Este equipo de gobierno, ya no gobierna nada.

Llevamos meses denunciando esta falta de competencia y especialmente de las funciones delegadas a la regidora Gemma Margarit.

Nos basamos en varios hechos. Durante el pleno de julio del 2020, el pleno aprobó un aumento de su dedicación con su correspondiente y considerable aumento de su remuneración. Los grupos de oposición aprobamos esta medida con la condición de que dedicara más tiempo al comercio local y los asuntos internos del Ayuntamiento. Los resultados, en consecuencia, han sido:

En el pleno de mayo del 2020, debido a la situación de emergencia por la pandemia, los grupos políticos aprobamos la creación de un Plan de emergencia para dinamizar un comercio local que lo estaba y lo está pasando muy mal. Ha tardado cerca de un año en presentar una propuesta a los y las comerciantes, mientras el resto de grupos hemos estado durante meses proponiendo y exigiendo medidas para ayudar a dinamizar el comercio como los Vales Comercio, propuesta que hemos tenido que llevar al pleno municipal para forzarles a impulsar acciones de apoyo eficaces para nuestros y nuestras comerciantes.

Eso sí, durante la campaña de Navidad se gastó más de tres mil euros para hacer un vídeo de promoción para el comercio en el que solo salía y hablaba ella y no aparecía ningún comerciante en la reproducción.

Se añade, además, su corresponsabilidad junto a la regidora de seguridad ciudadana, Gloria Martínez de la crisis de seguridad en Castellbisbal (ambas llevaban más de 4 meses de negociaciones semanales con el cuerpo de Policía Local), una situación de desprotección jamás vivida anteriormente en Castellbisbal. Sabemos, porque así nos lo han hecho saber, que no van asumir responsabilidades, pero desde el PSC las seguiremos exigiendo. No se puede gobernar de espaldas a los ciudadanos, como tampoco se puede intentar tomar el pelo a los y las regidoras que por RESPONSABILIDAD han apoyado y facilitado la gobernabilidad por el bien de Castellbisbal.